Cases rurals a Menorca

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16 Cases rurals a Menorca

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Més rellevants primer

Matchani Gran

Maó
1 opinió
Per habitacions
1 - 36 persones
12 dormitoris
36 llits
52 
pers. nit
aprox

Matxani Gran es una típica casa de campo menorquina que ha sido restaurada y convertida en un pequeño y familiar agrotur...

Agroturismo Binisaid

Ferreries
1 opinió
Sencer o habitacions
2 - 14 persones
7 dormitoris
13 llits
44 
pers. nit
aprox

Agroturismo Binisaid se encuentra situado en Ferreries, en la parte sud de la isla de Menorca. A 5 minutos de dos de las...

L'Enzell Es Canyar

Es Mercadal
Lloguer sencer
6 - 10 persones
3 dormitoris
7 llits
18 
pers. nit
aprox

Las Indias

Es Mercadal
Lloguer sencer
10 persones
8 llits
18 
pers. nit
aprox

Ca Na Xini

Ferreries
Per habitacions
10 persones
8 dormitoris
5 llits
109 
pers. nit
aprox

Cala Galdana

Ferreries
Lloguer sencer
2 - 35 persones
34 llits
11 
pers. nit
aprox

Sa Torre Blanca, Agroturismo

Maó
Lloguer sencer
2 - 3 persones
4 dormitoris
2 llits
75 
pers. nit
aprox

Hotel Rural Sant Joan de Binissaida

Es Castell
Per habitacions
29 persones
12 dormitoris
3 llits
132 
pers. nit
aprox

Biniarroca

Sant Lluís
Per habitacions
28 persones
18 dormitoris
1 llit
70 
pers. nit
aprox

Hotel Rural Son Granot

Es Castell
1 opinió
Per habitacions
20 persones
10 dormitoris
6 llits
125 
pers. nit
aprox

Alcaufar Vell

Sant Lluís
Per habitacions
2 - 42 persones
21 dormitoris
4 llits
120 
pers. nit
aprox

Llucmaçanes Gran

Llucmaçanes
1 opinió
Sencer o habitacions
2 - 14 persones
7 dormitoris
més de40 pers. nit
aprox

Apartamentos Arenal Playa

Es Mercadal
Lloguer sencer
2 - 41 persones
11 dormitoris
48 llits
29 
pers. nit
aprox

El Bergantín

Es Mercadal
Lloguer sencer
2 - 30 persones
4 llits
33 
pers. nit
aprox

Antigua, finca L'Enzell

Es Mercadal
Lloguer sencer
1 - 6 persones
3 dormitoris
6 llits
19 
pers. nit
aprox

Hotel Es Mercadal

Es Mercadal
Per habitacions
12 persones
6 dormitoris
6 llits
50 
pers. nit
aprox

Menorca es la esencia de la felicidad

De las Illes Balears, Menorca es la que queda más al este. Es un mundo que hay que degustar sin prisas, y eso lo saben muy bien sus habitantes: unos 96.000 menorquines esparcidos en ocho municipios. El flanco oeste está custodiado por Ciutadella y el este, por Maó, la capital.

Su paisaje está salpicado de prados verdes con vacas pastando en libertad (son las que dan el famoso queso mahonés), viñas, campos de cereales, yacimientos prehistóricos, caminos rurales con paredes de piedra seca y barreras de acebuche… y un litoral lleno de bellas playas y acantilados donde multitud de faros arrojan algo de luz sobre las noches del Mediterráneo.

Déjate caer en el aeropuerto de Maó o atraca en barco en los puertos de Maó o Ciutadella. Una vez dentro, dispondrás de una red de autobús, pero para no perderte ningún detalle lo mejor será que alquiles un coche o que te subas a un barco con el tuyo.

La Menorca más salvaje

Son 702 kilómetros cuadrados de reserva de la biosfera que te meterás fácilmente en el bolsillo. Podrás divisarlos a la perfección desde el monte Toro, el punto más alto (357 metros), o desde el aire lanzándote desde aquí en parapente.

También son 216 kilómetros de costa y más de 70 playas. ¡No podrás bañarte en todas! La costa norte es agreste, accidentada, más solitaria y con playas de arena rojiza o dorada (como cala Pilar y Cavalleria). La sur dibuja suaves acantilados y calas vírgenes de fina arena blanca arropadas por pinos y bañadas por aguas turquesa (como cala Macarella).

Pero la belleza también está en el interior, como por ejemplo entre los bosques del Barranc d’Algendar. Y pasear por sus prados tiene otro premio: ver la gran variedad de sus orquídeas salvajes, hermosas en todas sus formas y colores.

Otra parada obligada: el Parque Natural de s'Albufera des Grau, uno de los humedales más importantes del sur de Europa, y un gran mirador de aves acuáticas y migratorias. En Menorca, sobrevolarán tu cabeza más de 200 especies distintas y el mayor festival de contrastes se te servirá en primavera y otoño.

Puntos clave

  • Maó (Mô). Es la capital de la isla. Sus barcos duermen en el puerto natural más grande del mar Mediterráneo y sobre él, siguiendo el trazado de un acantilado, luce radiante la silueta de la ciudad. No dejará de ser interesante una incursión a la fortaleza de la Mola.
  • Ciutadella. Su casco histórico está repleto de palacios y casas señoriales. Un puerto fotogénico, la torre castillo de Sant Nicolau vigilando su costa… y mucha actividad comercial. Aprovéchala para comprarte unas abarcas menorquinas.
  • Las Pedreres de s’Hostal (Ciutadella). Son unas antiguas canteras (con zona de extracción mecánica y manual) que forman un laberinto natural. Ahora es un espacio de interés etnológico con jardines y senderos, y escenario de conciertos en verano.
  • Sant Lluís. Es un municipio con enclaves tan ineludibles como el pueblo pesquero de Binibèquer, pintado de un blanco impoluto, y elementos singulares como el Molí de Dalt (“molino de arriba”), hoy convertido en museo etnológico.
  • Faros. Son puntos inmejorables para ver amaneceres y atardeceres. Entre los más emblemáticos están el de Favàritx (plantado en medio de un fascinante paisaje de rocas de pizarra), el de Cavalleria y el de punta Nati (diseminadas, a lo lejos, verás barracas para animales con forma piramidal escalonada).  
  • Yacimientos talayóticos. Son las distintas formas que adopta la prehistoria para aferrarse a suelo menorquín. Algunos de los más importantes son la naveta des Tudons (Ciutadella), el poblado talayótico de Trepucó (Maó) y la necrópolis de Calescoves (Alaior), espectacular por el número de tumbas y el entorno natural.
  • Llocs: fincas rústicas y de color blanco con prados y tierras de cultivo a su alrededor. ¡Muchas se pueden visitar! Y suelen incluir establos, corrales, hornos de pan, queserías donde oler, catar y comprar queso artesanal y ver cómo se elabora...

El Camí de Cavalls y otras aventuras

Tanto si vas en BTT como andando o a caballo, la abeja reina de las rutas en Menorca es el Camí de Cavalls: un sendero de casi 200 kilómetros y 20 tramos que rodea la isla por la costa.

Para dar el salto al mundo azul, tienes windsurf, esquí acuático, piragüismo, vela ligera, excursiones en barco… Un paso más será bajar hasta los fondos de posidonia buceando o haciendo snorkel. Son muy recomendables la rocosa costa norte y, en ella, cala Morell.

“¡Anda, jaleo, jaleo!”

Las fiestas populares estivales de Menorca tienen unos protagonistas indiscutibles: los caballos. La ronda festiva empieza en Ciutadella en junio con las fiestas de Sant Joan y acaba en Maó en septiembre con las de la Mare de Déu de Gràcia. En éstas se alternan los actos religiosos con las qualcades (cabalgatas) y los jaleos en las calles y las plazas, donde se mezclan caballos, jinetes y público.  

En ninguna celebración podrá faltar otro símbolo de la isla: el Gin de Menorca. Los ingleses jugaron su papel en su elaboración cuando los marineros y soldados que llegaban en el siglo XVIII pedían ginebra en las tabernas, una bebida que entonces estaba de moda. Combinado con zumo de limón natural responde al nombre de pomada o ginet (en Ciutadella). No te apures, Jaleo Bus podrá llevarte durante las fiestas populares de verano...

Quesos con figat y caldereta de langosta

En la cocina isleña tienen un gran peso los quesos artesanos, que ya se elaboraban en el año 2000 a.C. Maridan estupendamente con un buen vino menorquín, pero también con el figat, una tradicional mermelada de higos de origen medieval (se dice que donde sabe mejor es en Ciutadella).

Otro toque dulce lo aportan los carquinyols, unas pastas crujientes de almendras. Harás bien comprándolos en las pastelerías de Es Mercadal.

Y ahí va un plato para todas las estaciones: el oliaigua, una sopa de aceite y agua (de ahí el nombre), cebolla, pan, pimiento verde y tomates, y servida con verduras de temporada. En invierno se toma caliente, y va con patatas fritas, huevo, cebolla o encurtidos; en verano, fría, con melón o higos, y en primavera, con espárragos.

¿Terminamos por todo lo alto? No te vayas de Menorca sin comer una caldereta de langosta junto al mar. Y mejor que mejor si es en el pequeño pueblo pesquero de Fornells.

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